Vocación Industrial

Escrito por CampanaVirtual.

Enclavado en una típica zona de explotación agrícola-ganadera, la región había despertado muy pronto a un claro destino de vocación industrial, ya que a pocos años de su fundación se instaló la fábrica de alcohol. Posteriormente los señores Balduzzi y Conti construyeron el primer molino harinero de la localidad, en el lugar que actualmente ocupa el Palacio Municipal.

 

Después del fallecimiento de Balduzzi, Conti siguió al frente de la empresa, en ese momento muy próspera ya que exportaba grades cantidades de cereal y harina a Cuba hacia 1898.

Conti hizo edificar en la calle San Martín, entre 9 de Julio y Mitre, una mansión que fue la más grande y confortable de su época, a la que dotó de luz eléctrica, tendiendo las líneas que partían de la dínamo instalada en su molino.

Posteriormente con la puesta en marcha del mítico frigorífico (destruido en 1924 por un incendio), la población se vio incrementada con miles de nuevos vecinos que llegaron convocados por esta empresa y otras de carácter artesanal que empezaban a afincarse en la zona.

A comienzos de la primera década del siglo XX, una fábrica de aceites, antecesora de la petrolera ESSO, inicia también sus actividades, creando una nueva fuente de trabajo.

Luego del terrible incendio del frigorífico, la comunidad de Campana entra en un letargo que recién hacia 1954, con la construcción de Dálmine (hoy Tenaris Siderca), produjo una transformación fundamental en toda la región, brindando empleo a millares de personas, construyendo barrios para sus operarios, escuelas, clubes y centros médico-asistenciales.

Así, a través de la tarea permanente de las autoridades, organizaciones intermedias y empeñosos vecinos, Campana ha desarrollado un enorme movimiento cultural, reflejado en la gran cantidad de diarios y revistas que se han editado a lo largo de los años, junto a un movimiento literario y de artes plásticas, singularmente representativo.

En este temprano despertar industrial, sumado a la trascendencia internacional de su puerto, ha permitido a Campana y a toda su zona de influencia, un presente de sostenido crecimiento.

La puesta en marcha del puerto y la llegada del ferrocarril fueron el punto de partida del desarrollo de Campana, que se fue acrecentando con el correr de los años, en base a la excelente ubicación de la ciudad y su puerto magníficamente trazado. Con un calado estimado en 32 pies durante todo el año, este puerto, en virtud del canal Emilio Mitre, tiene una fluida comunicación con todo el mundo y se transforma en el lugar ideal para establecer un parque industrial de excepcional importancia, tal como lo confirman las empresas que se han establecido en la zona y continúan sumándose permanentemente.

No es ningún secreto que el eje industrial desde La Plata hasta Rosario, genera en sí mismo casi el 70% de las riquezas del país, y que el parque industrial que forma un cinturón en torno al antiguo pueblo fundado por los hermanos Costa, se ha convertido en uno de los más importantes puntos de desarrollo de ese eje.

Así, luego del desaparecido frigorífico se afincaron la destilería de la petrolera ESSO y el complejo industrial siderúrgico Tenaris Siderca, creado por el visionario Agustín Rocca, que se encuentra en permanente desarrollo, aumentando las exportaciones argentinas de productos no tradicionales con el valor agregado de mano de obra nacional.

Otras empresas de jerarquía han instalado sus plantas de producción en Campana aprovechando su inmejorable ubicación, tales como Pasa, Rhasa, Sol Petróleo, Cabot, Carborundum, etc, la mayoría de ellas líderes en sus rubros.

El puerto de Campana es hoy el tercero en recaudación fiscal en todo el país, lo que da una idea fehaciente de su importancia.

La Refinería ESSO

En 1911, la West Indian Oil Company, tal la denominación de la ESSO por aquel tiempo, comienza a refinar su productos en su reciente comprada planta de la ciudad de Campana a un consorcio Austro-Húngaro.

En 1928, la refinería de Campana fue ampliada con dos unidades nuevas, mejorando sustancialmente su capacidad de producción y obteniendo productos mejor refinados.

En 1934, se produce un incendio de vastas proporciones, que mantiene en vilo a toda la comunidad. Aunque destruyó alrededor del 70% de la refinería, inmediatamente la empresa comenzó con la reconstrucción y en breve pudo reanudar sus actividades.

El 25 de Septiembre de 1948, un nuevo siniestro sacude la planta: en el medio de una tormenta, un rayo cae directamente sobre el buque ESSO Salta, que se encontraba amarrado en el muelle, produciendo daños que llevarían a su hundimiento.

En las décadas del ´40 y del ´50, ESO SAPA, consecuente con su política de integración comunitaria, encaró la remodelación y el equipamiento del Centro de Higiene Materno Infantil Paula Albarracín, así como algunas salas del Hospital San José y la Escuela de N. Otamendi.

En 1954, la capacidad de producción de la refinería se vio incrementada con una nueva planta para la fabricación de lubricantes; a la vez que comenzó con importantes tareas de tablestacado para mejorar los muelles frente a la refinería. En los años siguientes, la empresa realizó varias obras en mejoras de sus instalaciones, y en lo concerniente a la seguridad.

En 1975, la ciudad de Campana cumple sus primeros cien años. La estrecha relación de la compañía con el medio en que desarrolla sus actividades, hacen que la empresa participe ampliamente de los actos celebratorios.

En 1980, es colocada la piedra fundamental del edificio de la Universidad Tecnológica Nacional en la ciudad. Al año siguiente la Fundación ESSO hizo entrega de un nuevo edificio de la U.T.N.., respondiendo a una solicitud de toda la comunidad.

En 1983, la crecida del Paraná, afectó sensiblemente a la refinería. La inundación duró varios meses, destruyendo muelles y otras instalaciones.

En 1995, la refinería es objeto de grandes proyectos de mejoras para mantener su constante actualización tecnológica, incluyendo el control de procesos por computadora.
En la actualidad trabajan en la ESSO, varios cientos de personas en sus diversas plantas, llevando bienestar a miles de familias de Campana.

 

SIDERCA

En 1943, a raíz de la asonada militar que llevó al gobierno al Gral. J.J. Ramírez, se produjo en la Argentina de postguerra, una etapa de profundas transformaciones políticas y sociales.
La política económica resultante del golpe militar, incide en una mayor injerencia de los sectores sindicalizados, que cumlmina en 1945, con la adhesión de los trabajadores a Juan D. Perón, artífice de esa línea que conformó una nueva fuerza política, de tinte nacionalista y definido sentido social.
Las principales realizaciones estructurales fueron: la realización del Banco Central y de los servicios públicos -ferrocarriles, gas, electricidad, teléfonos, transportes, puertos, y elevadores-; promocionándose así la industrialización.

En ese contexto, el ingeniero Agustín Rocca, titular de Techint, comienza en Campana la construcción de Dálmine Safta (hoy Siderca); el mayor emprendimiento siderúrgico privado del país, para la fabricación de tubos sin costura, destinados fundamentalmente a la explotación petrolera, con tecnología esencialmente italiana.

En 1954, luego de superar diversos contratiempos, se realizó la ceremonia de inauguración de la nueva fábrica. En sus comienzos, la capacidad de producción anual no superaba las 150.000 toneladas, destinadas a cubrir las necesidades del mercado interno, y exportando el sobrante a Sudamérica. En la actualidad, la producción anual supera las 700.000 toneladas de tubos, que se exportan en su mayoría a casi todo el mundo.

Es de resaltar la acción realizada en el campo social, a la que el ingeniero Agustín Rocca le dedicó tanta atención, propia de su formación cultural y su espíritu cristiano.

En la primera etapa de Dálmine (Siderca), se construyeron barrios con 517 casas de moderno diseño, con jardines a su frente (que en su gran mayoría fueron adquiridas por sus operarios), edificios en monoblocks con 53 departamentos, un centro cívico, hotel, capilla, un centro de recreación deportiva de 10 hectáreas y un estadio de fútbol para el club Villa Dálmine.

En la instrucción pública, se construyeron cuatro jardines de infantes, siete escuelas elementales y una escuela de formación profesional (Luciano Reyes), dotada de laboratorio, oficinas y estructura deportiva; todo ello bajo supervisión de A. Rocca.

En el ámbito urbano, don Agustín Rocca patrocinó la construcción de la Catedral Santa Fiorentina (enriquecida en su altar principal, con un mural cerámico del maestro Raúl Soldi), la remodelación del Hospital San José y el Asilo de Ancianos, entre otras obras.

La Asociación Dante Alighieri estuvo también entre las instituciones que ayudó el ingeniero Agustín Rocca. Las actividades culturales, en general, merecieron su atención, por contar con la presencia de grandes figuras de relevancia, como Uto Ughi, Salvatore Accardo o el pianista polaco Witold Malcuzynski. Según Rocca, “la vida sin cultura no tiene ningún sentido”.

Al fallecimiento de Agustín Rocca, lo sigue su hijo Roberto, quien asume la responsabilidad de dirigir las empresas del grupo Techint. Hoy la planta Siderca es continuamente modernizada, acorde con las nuevas tecnologías.

Al igual que para su padre, la comunidad de Campana forma parte de sus íntimos afectos y está siempre presente en sus realizaciones.

 

Fuente: Campana. Un pueblo que apuesta al futuro. Ediciones PROA - 2000